A las amigas que perdí

Tras perder a mi hija también perdí amigas, personas que recorrieron una parte de camino conmigo y decidieron que no querían seguir.

Amigas con las que había compartido muchas cosas, pero con quienes compartir con un embarazo y una pérdida fue demasiado.

Pienso que, como se dice, no era su momento, no era el trabajo que les tocaba hacer, pero duele, porque tal vez el duelo les dolía demasiado, o porque se encontraron con su sombra y no la supieron o no la quisieron gestionar. O simplemente porque no les apetecia seguir a mi (nuestro) lado.

Les entiendo. Dentro del proceso de duelo, primero sentí una rabia inmensa, luego no lo creí, después pensé en negociar con ellas, en hablar… pero al final acepté, sin rencores, y con un gran amor.

Por eso les quiero escribir esta pequeña carta abierta:

Amiga, compañera de vida que estuviste conmigo en momentos especiales, y sobre todo en días normales. Amiga, que te preocupaste por mi cuando no daba noticias, pero también cuando nos veíamos cada día, cada hora.

Amiga, que te echo de menos en dias como hoy, que me pongo triste y pienso en las risas enmedio de Barcelona, o en las cenas interminables por Gràcia, o en los secretos compartidos sólo entre nosotras, que siempre quedarán ahi…

Te quiero, te valoro, nunca te voy a juzgar, y agradezco el tiempo que pasaste junto a mi, el tiempo juntas y también el que hemos pasado separadas. Se me hace estraño no verte, no escuchar tus aventuras, pero también me he acostumbrado a ello.

Un abrazo, hasta siempre.

Estas sencillas palabras no te las pude decir, nunca me salieron, pero ahora, gracias a mi camino personal, a mi aprendizaje, por fin he podido, y van a quedar escritas aquí. A modo de ritual, mientras las escribo, me estoy tomando un café con leche como los que compartimos junto a risas y llantos, tantas veces mirándonos a los ojos. Hoy estoy recordando nuestras conversaciones, las fotos, los fines de semana con nuestros chicos… y una sonrisa se dibuja e mi cara, y entonces me confirmo a mi misma que ya pasó, que sólo me queda amor.

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A veces, cuando pasamos por un proceso tan triste y doloroso como el de perder a un hijo antes de que nazca tenemos algunas personas de nuestro entorno que prefieren alejarse, por procesos que sólo ellos conocen o que no quieren compartir. Por eso, debemos respetar esa decisión siempre que no se nos falte al respeto ni se menosprecie nuestro duelo.”

Pero tras la tormenta viene de alguna manera la calma, las personas que siguen o vuelven a nuestro lado nos reconfortan, como también podemos encontrarnos con mujeres que han pasado el proceso de duelo similar y con quienes podemos compartir mucho mas…

Si sientes que estás preparada para llevar grupos de mujeres en duelo, o necesitas compartir estas sensaciones con otras personas, a la vez que te formas como asesora de duelo, te recomiendo encarecidamente el curso de Mónica Álvarez, una formación que te cambiará vida.

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Un abrazo,

Mireia

1 comentario en “A las amigas que perdí

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