Llegar a la luna

Es cierto que en 1969 el hombre llegó a la luna. Pero la mujer parece que aún no ha llegado. Se siente aún alejada de su influjo, ignorando su evidente poder sobre ella.

Es curioso cómo con la luna menguante es más fácil depurar, nutrir en luna creciente, expresar en luna llena e interiorizar en luna nueva. Es el ritmo del hacer/no hacer. Son las dos caras de una misma moneda que en la cultura occidental no se han entendido ni practicado. Es de ley descansar cada tanto para reponersey la naturaleza lo hace. ¿Por qué no nosotras?

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