Científica espiritualidad

Hoy en día vivo feliz, con parte de mi tiempo laboral dedicado a la investigación en el campo del aprendizaje y el tiempo psicológico, y la otra a lo que se conoce como terapias espirituales y energéticas. Y sí, me considero una persona espiritual. Pero hubo un tiempo de crisis, un cambio bastante gradual, casi imperceptible por momentos, durante el que transité un duelo profundo y a su vez sanador, y gracias al cual soy quién soy, y amo mis aparentes contradicciones. Por eso me apetece compartir estas reflexiones sobre ciencia y espiritualidad.


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Toda crisis es una crisis espiritual.

                                                                       Carl Jung

Como nos explica Seaward (2000), la ciencia occidental, muy influenciada por el principio cartesiano de reduccionismo, ha decidido ignorar directamente la esencia y el significado de la espiritualidad humana, sobre todo en los procesos de salud y sanación como la psicología, la psiquiatria, la medicina…

En cambio, las conocidas como terápias holísticas honran y pretenden la integración, el equilibrio y la armonía de los diferentes aspectos del ser humano: mente, cuerpo, espíritu y emociones, donde el todo no es meramente la suma de las partes, sino algo mucho más poderoso, el ser. Según el autor, el estrés (que refleja problemas no resueltos relacionados con la ira y el miedo) ahoga el espíritu humano, la fuerza vital de la energía humana. Esto, en última instancia, acaba afectando al cuerpo físico, y no es este al que debemos “curar”, sino mirar las causas y trabajar de manera consciente para que sanen.

Y aquí es donde entran la física, y la metafísica: el estrés se entiende como una alteración en el estado de coherencia entre las capas de la consciencia, en el campo energético humano. Somos materia, y sabemos que la materia no es más que una forma de energía (no lo digo yo, lo dijo Einstein).

Así, en el paradigma emergente de salud, y gracias a la física moderna, se reúnen mente, cuerpo y espíritu, y podemos considera a la salud como una función de la coherencia entre los niveles de energía de estos tres componentes.”

Si nos encerramos en la ciencia occidental y dejamos fuera la espiritualidad, a mi entender volveriamos de alguna manera a la lucha sin cuartel que durante décadas se vivió entre los defensores de la investigación cuantitativa o positivista, con aquellos estudiosos que creían en un paradigma cualitativo, émico. Actualmente hemos aceptado que una visión híbrida (Strijbos & Fischer, 2007) puede enriquecer los estudios científico-sociales, lejos de antiguos fanatismos a uno o otro lado.

Creo pues que la alternativa a una posición “científico-atea”es la de asumir que existe un aspecto de la realidad, algo que podemos llamar transcendental (si no queremos llamarle espiritual o religioso), el cual, simplemente, la ciencia no está abarcando. Pero si  poco a poco entendemos que eso no significa una relación de oposición, ni un desprecio mútuo, podremos ir coincidiendo, y eso nos llevará, a aquellos que decidimos  abrazar amorosamente a su vez la ciencia y la espiritualidad, hacia caminos menos transitados pero mas esclarecedores.

“¿Cuando o cómo debe un científico considerar las afirmaciones de una religión o de las religiones en general? Una posición extrema es la atea, la de considerar las afirmaciones de la religión como falsedades. Esta posición puede ser sostenida solamente por respecto a las experiencias que las personas consideran como la validación de sus creencias religiosas como explicables por otras vías y, en ausencia de un programa de investigación adecuada para apoyarlo, debe considerarse más como dentro del campo de la opinión que como en el de la ciencia misma.” (Josephson, 1987; p. 15)

Referencias:

Josephson, B. D. (1987). Physics and spirituality: the next grand unification? Physics and Education, 22, 15-19.

Seaward, B. L. (2000).  Stress and Human Spirituality 2000: At the Cross Roads of Physics and Metaphysics. Applied Psychophysiology and Biofeedback, 25 (4), 241-246. 

Strijbos, J. W., & Fischer, F. (2007). Methodological challenges for collaborative learning research. Learning and Instruction, 17 (4), 389-393.

Mireia Usart. Física, terapeuta y pedagoga.

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