Entrevista a Rocío Cuellar. La carrera como ritual de duelo: mirando a Isabel con los ojos del alma.

Esta semana pasada pude por fin entrevistar a Rocío Cuellar, mamá de Isabel y Paloma. Abogada  por el Iltre. Colegio de Abogados de S/C de Tenerife, colegiada numero 3777, trail runner, emprendedora… mujer con una fuerza increíble que cree en la maternidad mariposa desde el activismo:

“He llegado a una conclusión: A quién no le interesa mi duelo, ni mi hija muerta, no le intereso yo”

Rocío es deportista, lo era antes de ser madre y de perder a su hija Isabel. Pero este mes de mayo de 2015, coincidiendo con el aniversario de su hija, esta mujer fuerte y valiente ha realizado un precioso ritual de duelo: correr la Transvulcania, en su versión de media maratón (más de 24 km con un desnivel de 2100 metros) para rendir homenaje a su hija, y a otros muchos bebés y madres mariposa a quienes actualmente todavía nuestra sociedad cree incómodos, cuyo duelo no comprende.

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Rocío, primero de todo, ¿cómo estás, como te encuentras tras la carrera?

Bien, ya estoy bien. La verdad es que no he tenido ningún dolor articular ni tengo agujetas físicas sino dolores emocionales. Una es que desde que terminé tengo diarrea, yo creo que hay una causa emocional… la otra cosa es que ayer fui al osteópata porque tenía un dolor en la  parte baja de la espalda, como me pasó con el parto de mi hija Isabel en 2011 el 6 de mayo. Hasta ahora no me lo había mirado, era como un recuerdo de mi parto, i ahora ya no me duele, de hecho en la carrera se agravó, pero ahora ya no está, tal vez es el momento de dejar el dolor y recordar sin él.

¿Cómo tomaste la decisión, porqué decidiste correr la Transvulcania 2015?

Mi hija murió un 6 de mayo, yo la parí del 9 al 11 de mayo de 2011. Yo corrí la Trans el año anterior, fue un hito, muy gratificante para mi terminarla bien, es una carrera muy dura, desértica. El año siguiente justo yo estaba en 2011 en el hospital en Tenerife, los corredores que pasaban por esta isla para ir a La Palma para la carrera de ese año pasaban por mi isla. En concreto tengo mucho que agradecer a mi amigo, Cheli Valle, quien me dedicó la carrera y me regaló la camiseta finisher, que es como el trofeo, me hice una foto en el hospital…. Él me inspiró, pensé en volver a la carrera como un reto a la recuperación, para dedicárselo a mi hija. He tardado 4 años desde que lo prometí, claro con otro embarazo… pero para mi era como una fecha de recuperación física y también psicológica… Y como yo a mi hija no la vi, no la enterré, quería dedicar mi esfuerzo y mi tiempo, no lo puedes hacer al morir dentro de ti. Hay una maternidad desde la muerte, que quería hacer patente con esta carrera, pretendía ser ese tiempo para Isabel, los pañales que no cambié o las noches que sin dormir. Regalar mi tiempo a ella.

Tras plantearte esa vuelta a la carrera, y con un objetivo tan bonito y necesario para ti ¿Fue un proceso planteado paso a paso, o salió todo de golpe?

Fue un proceso paso a paso, de hecho hasta  agosto de 2014 no me busqué un entrenador, luego pagué la cuota, y ya no había marcha atrás. Si pensé dejar algo para mi hija Isabel en el punto mas alto de la carrera, una nota, un saquito con algo…pero entonces otras mamás mariposa me pidieron: para mi fue un honor,y para ellas ha sido muy importante, ha sido curativo; entregarme la bandera era como darme un mensaje para sus hijos.

La verdad es que fue poco a poco… para mi la carrera ha sido un ritual, no un reto deportivo que de por si lo es, pero para mí fue una ceremonia.

Precisamente mientras corremos tenemos mucho tiempo para pensar… ¿Cómo te sentiste durante la carrera, qué experiencia nos puedes relatar?

En 2010 tenía 8 horas de límite, y habia hecho 6h20, pero esta vez yo contaba que tenia 7 horas. Tras un comienzo dentro de tiempo (hasta el km. 15), todo fue según lo planteado. Pero luego, al encontrarme con la piconera (una montaña volcánica de rocas pequeñas en la que haces un paso adelante y uno atrás) de 5 km de largo, vi que no llegaba con la meta abierta.

Entonces vi las personas que se retiraban, que habían ido por delante mio… me lo tomé más relajada, pensé que lo que tenia que hacer era llegar, y que no lo haría con la meta abierta. Encontré a una compañera, Patricia, a quien recuerdo con mucho cariño; terminamos la carrera juntas, caminando. Al principio íbamos haciendo de “goma”: nos adelantábamos mutuamente, hablábamos el rato que coincidían nuestros pasos, hasta que la piconera nos paró. Ella es vasca (yo le dije que no tiene mérito porque creo que llevan la montaña en los genes, jeje).

Cuando me contó que quizá se planteaba la retirada, hacia mucho calor… yo le conté mi objetivo de llevar las banderas a la cima, y ella me dijo que se venia conmigo, ¿es una especie de promesa?, me preguntó… sí, más o menos! Le dije, y entonces llegamos juntas al final. A mi se me hizo mas llevadero, fue muy importante, yo creo que mi hija Isabel puso a Patricia allí para que yo pudiera terminar.

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Hablando de rituales, yo quería guardar mi última sangre para poder ofrendarla en la carrera, dejarla en la cima. Pero mira la vida como es, que al final se me retrasó y fui sangrando durante todo el camino, en realidad el camino fue como el parto, y como el camino del duelo, al pasar la meta he pasado una etapa en el duelo, pienso que el mejor regalo que le puedo hacer a ella, a la familia, a su hermana es vivir feliz aunque ella no esté.

La Transvulcania me ha ayudado a materializar el duelo. Los 24 km de carrera fueron realmente el camino del duelo: no recibí ninguna señal; de hecho, creo y veo ahora que fue el desierto, donde no hay amigos sinó depredadores, tienes que avanzar para llegar a un sitio que no sea tan hostil.  Eso es el camino del duelo, ¿no? Por supuesto hay gente que me ayudó, gente que estuvo bien, correcta, y otros que no fueron tan amables, poco comprensivos. Pues ¿no es eso igual que en el parto, que en el duelo?

Durante la carrera salen continuamente sentimientos, de hecho yo iba hablando con mi hija en voz alta, se pensaban que era la corredora escoba! Yo le decía que mis pasos realmente me llevaban a ella, que esto me llevaba realmente a ella, a verla no con los ojos de la cara pero con los ojos del corazón, es como lo siento.

Terminar fue una materialización, los humanos necesitamos ese tocar algo tangible, y más para despedirnos.

¿Qué reacciones viste ante tu decisión de hacer la carrera con este objetivo?

Yo vi, como una semana antes, como un verdadero Tsunami. De hecho, una semana antes, igual que había ido en 2011 a Barcelona para intentar salvar a Isabel, fue como dar los pasos atrás en el tiempo, yo estaba muy irascible. Fui consciente que estaba en medio de un tsunami (me quise resguardar, meterme en mi cueva, y me retiré, no pude asistir a la formación, sabía que acabaría discutiendo con alguna compañera): me sorprendió mucho la reacción de las compañeras me recordó precisamente a las de 2011, a las reacciones ante este duelo: sólo una compañera se acercó a mi, sabiendo porqué yo estaba asó. Me hizo recordar los tiempos primeros de mi duelo, era como si tuviera la peste, y eso me produce mucho dolor, estás completamente sola. Sólo las madres arcoíris nos entendemos. Yo entiendo que el resto, la muerte de un bebé da verdadero pavor; pero esperaba más compasión, además con la formación que están haciendo, sino dónde vamos, ¿no?

Cuando iba hacia a la carrera, se lo decía a todo el mundo el porqué lo hacía, me dio igual lo que me dijeran, cuando te pones delante, llega un momento que reaccionas, tu te reafirmas, y entonces cambia, hay mucha comprensión y compasión; al principio se tapan los ojos, pero cuando tu te reafirmas, si tu estás delante, llega un momento que reaccionan. Esa ha sido mi experiencia al menos. En la carrera, lo decía, y encontré eso. Recuerdo un chico de la Cruz Roja, y también uno del avituallamiento, que nos avisó que estábamos fuera de tiempo. Yo expliqué que íbamos a poner unas banderas en la cima, y se debió pensar que eran del atlético o algo, y se empezó a reir. Cuando le expliqué lo que era, cambió la cara y dijo a los corredores escoba que nos ayudaran, y les dijeron que no las quitaran (al ser parque natural, la obligación hubiera sido quitarlas) fue un detalle muy bonito.

De hecho, cuando llegué a la meta, sentada en una silla, cansada, mientras le contaba a mi marido, una señora, me parece que era la subdirectora de la Transvulcania, me cogió la mano y me dijo que ya sabía quién era yo, y no sé si me equivoco, pero por su mirada y reacción pensé tal vez ella también era mamá mariposa.

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En cambio, cuando llegué a meta, un hombre mientras yo estiraba contra una columna, dije que a ver si la tiraba al suelo, y él dijo: si tuvieras fuerza habrías llegado antes… le iba a decir: tu no sabes la fuerza que he tenido, ni te lo imaginas, tal vez más fuerza que el que llegó el primero… pero creo que no lo iba a entender, y no le contesté. Yo sé que llegaba fuera de hora, pero él no sabía nada de mi historia.

Como has dicho: La gente que no te quiera con tu hija, como has dicho, no interesa? Si no te respetan…si no conocen tu duelo, y tu haces algo por ti, pero también gracias a tus actos, la gente lo ve, no? Hace falta gente así, valiente

Para mí es un tipo de militancia: si no lo hago yo por mi hija, ¿quién lo va a hacer? Es como cuando Isabel estaba muriendo y un médico dijo, si no abortas ahora y nace viva, la voy a tener que reanimar, como mi hija era síndrome de down, tenía prisa… la gente se piensa que tu te vas a doblegar— las madres mariposa somos las únicas que podemos luchar por la vida de nuestros hijos, la última barrera para proteger a nuestros hijos y también a su memoria, porque si no protegemos su memoria, que es lo que nos queda ¿ quien lo va a hacer?, tenemos que reafirmarnos en esa posición de no la voy a olvidar , es más, a quién le moleste, que se vaya. Me da igual lo que me cueste, porque la amistad de esa persona no es amistad, deben tener la calidad humana que nos merecemos. De hecho, si mi hija Paloma, que está viva, alguien la menosprecia, la defiendo; ¿cómo no voy a hacer lo mismo con mi hija muerta?

Como mujer y madre deportista ¿Qué dirías a las mujeres, sobre todo a las madres que creen que hacer deporte, o correr no es sano, o que creen que ellas no pueden?

Para mi el deporte es algo muy místico, que nos conecta con nuestra espiritualidad. Por supuesto tiene que tener unas ciertas características, no hablo del gimnasio y los musculitos. Hablo de la conexión con la naturaleza, nos hace mas humanas. Realmente las personas somos nómadas, estamos preparados para andar largas distancias con nuestro cuerpo. La falta de movimiento provoca enfermedad. A las mujeres nos conecta con nuestras ancestras, por la montaña se puede sentir esta  llamada interior, todo esto te reconecta con tu yo más profundo. Cuando corres, caminas, no para ser el campeón del mundo, sino estás haciendo un ejercicio de meditación activa: entras en un estado de meditación que te arraiga con la tierra, te equilibra, por eso recomiendo sobre todo a las madres mariposa salir a la montaña, el gimnasio está desnaturalizado; yo soy monitora, y todo eso está bien y es necesario a veces, pero no tiene nada que ver con la naturaleza.

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Antaño las madres iban con los bebés a otro valle, andando… De hecho escuché a una fisioterapeuta el otro día que decía que hacer deporte era de impacto (excepto el Yoga, ¡que tampoco es cierto del todo!) y era malo para la mujer… ¡qué barbaridad! Una alumna dijo que ahora entendía que las mujeres no corrieran detrás de los mamuts… en fin! Yo dije que no sólo detrás de los mamuts sino ¡también delante de los osos! Por supuesto se tiene que consultar antes con un médico o especialista, el suelo pélvico es una musculatura, tiene que estar tonificado o trabajarlo de manera regular, con alguien que sepa (no con un entrenador cualquiera), no se puede separar del resto del cuerpo, hace falta una valoración. De hecho, durante la crianza es algo muy importante.

Háblanos sobre tus proyecto de trainingmamas.com,¿A quién va dirigido, en que se concreta?

Efectivamente, la etapa del puerperio es un momento decisivo, y la madre debe poder hacer ejercicio con su bebé, yo he creado un método con portabebé ergonómico, el matroaerobic, porque así las madres no tienen que dejar al bebé para ir al gimnasio. Es un método de entrenamiento para madres pero respetuoso con el bebé.

El Matraerobic es para estar con el niño, no usarlo de pesa como se ve en Youtube… eso es una burrada, una falta de respeto al bebé… ¡se puede caer! Con mi método consigo que las madres suden, quemen grasas, de hecho es un entrenamiento aeróbico. Madre e hijo son un binomio. Las madres pueden ir a partir de cuándo se sientan preparadas y tengan el visto bueno de su matrona o médico, por supuesto pasar la cuarentena como mínimo, pero el 99% depende del estado de forma física anterior al parto…también depende de si está acostumbrada para portear, depende también del carácter del bebé. Muchas veces, yo he dado clase con mi niña de 2.5 años, pero depende de si estás acostumbrada a portear… en fin cada caso es especial, hay bebés que si ya caminan no quieren saltar contigo, quieren estar en el suelo. Tenemos la información junto con el Matrosenderismo, para salir a la montaña, dirigida a que los más pequeños descubran la naturaleza, no tanto como entreno para las mamás.

También estoy elaborando la página web dedicada al duelo, a partir de mi formación como doula; en Canarias no hay muchas formadas en este campo, y creo que es algo necesario, y sobre todo para dar voz a la Reforma Amanda.

Nos puedes hacer un resumen para quién no sepa que es ¿Por qué es tan importante?

El día 21 de junio sale la nueva ley de registro, que cambia algunas cosas, pero a mi me parece del todo insuficiente. La primera reforma amanda pedía que se pueda inscribir en el libro de familia y con efecto retroactivo a los hijos que mueren antes o al nacer. Antes sólo se podía hacer si tu hijo estaba vivo 24 horas vivos fuera del seno materno.

Ahora mismo tenemos el libro de familia, y el legado de criaturas abortivas para inscribir aquellos bebés con más de 180 días de gestación dentro del útero aproximadamente, pero sin poder poner nombre (legal) ni nada, sólo decir si es niño o niña. Eso hasta el 20 de junio va a seguir así. Los niños que mueran a partir del 21 de junio, los legajos en el registro civil desaparecen, y también los libros.

Lo que habrá son inscripción, lasde bebés muertos van a ser sólo una mera anotación, es un despropósito tremendo. La ley va a permitir poner nombre, no apellidos, pero depende de cada registrador ahora mismo… por eso hay tanto lio, pero a partir del 20 de junio no tiene carácter de inscripción, no tiene relevancia jurídica.

00.ReformaAmandaQué pide Reforma Amanda: nuestros hijos deben tener la consideración de seres humanos, porque a nuestros hijos se los trata así. La personalidad civil, el que se te considere persona, ser humano. A nuestros hijos se les considera residuos…

Yo recomiendo que todo el mundo se lea el texto, ya que sólo pide algo obvio: los hijos son humanos, y a efecto retroactivo. Además así no colisiona con la ley del aborto, ni con ninguna ley, es algo que haría mucho bien a todas las madres. Es una lucha a nivel internacional, la declaración universal de derechos humanos sólo considera la personalidad civil a partir del nacimiento.

El tema registral, eso lo que nos dan ahora, son las migajas: lo que quiero es que tengan personalidad civil, porque son seres humanos. Ahí es donde debe estar nuestra militancia. Las madres lo tenemos que hacer, radicalizarnos, no dar un paso atrás, decir: mi hija era una persona. Esa firmeza es necesaria, por eso también la carrera…cuesta a veces porque es un tema legal y farragoso, pero tan importante…

Totalmente de acuerdo, de hecho hasta los médicos reconocen que todo lo que podamos hacer por materializar, por nombrar es algo que ayuda al duelo, y tener una realidad legal que nos dé apoyo es básico…

Volviendo a la carrera, yo no quiero vivir esto desde el silencio, es algo que las madres nos lo tenemos que imponer, tenemos que radicalizarnos entre comillas, en cuanto a convicción, y no dar un paso atrás, no reconocer que no era mi hija o un ser humano. Cuando la tengamos, empezaremos a cambiar el mundo. Por eso también la Transvulcania, para sensibilizar, en todo el recorrido, hasta la meta, a todo el mundo se lo decía y aunque no me preguntaran lo explicaba.  Creo que poco a poco vamos cambiando la mentalidad.

A mi la carrera me ha venido muy bien, me he sentido que he atravesado un desierto en su nombre, que le he dado el entierro que no le di, le sentí y siento muy cerca, siento que ahora está conmigo, que es tal vez el final del camino del duelo. El duelo lo recorres para reencontrar a tu hijo, y creo que se materializó cuando crucé la meta.

Me gustaría hacer una reflexión final: Durante la carrera me di cuenta que después de cinco años y todo lo pasado Una cambia inexorablemente Y q el duelo es también aceptar ese cambio, Yo quería ser la misma de antes, hacer una carrera igual Pero eso no es posible porque no soy la misma soy otra. Por eso la carrera fue distinta a la de 2010. Por eso aunque pase por el mismo sitio, fue todo diferente. No lo reconocía.

 Muchas gracias Rocío, por poner palabras y actos al duelo gestacional y perinatal, por ser un ejemplo y por no callarte. Un abrazo.

Mireia Usart

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