…y finalmente probé la copa menstrual!

Tras el embarazo de mi hijo he estado mas de 3 años sin menstruar, por lo tanto, he tenido que esperar (ansiosamente) un tiempo hasta poder usar productos especialmente pensados para acompañar a la menstruación (y no negarla, taparla o directamente eliminarla) como las copas, las esponjas o las compresas de tela. Es cierto que antes de mi embarazo ya había probado incluso a coser compresa de tela, pero la copa se me había resistido 🙂

Así que cuando por fin volví a menstruar, hace unos 3 meses aproximadamente, me compré corriendo una Ruby Cup en color azul y talla medium. Igualmente, es cierto que la primera menstruación la viví sin usar ningún tipo de producto, para mí fue un ritual de reencuentro con mi sangre después de tanto tiempo. Pero al mes siguiente ya tenía la copa esterilizada y lista para usar.

[blockquote text=”Ficha:
Marca: Makit Ltd.
Sede de la compañía: Dinamarca
¿Dónde se fabrica la copa menstrual?: China
Materiales de fabricación: Silicona médica, hipoalergénica.
Colores: transparente, rosa y azul
Tallas: small y medium
Presentación: Bolsa de tela con instrucciones
PROS
• Con su bolsita incluida para guardar y transportar
• Proyecto ONG detrás de la marca
• Colores diferentes a elegir, para las más coquetas
CONTRAS
• Precio elevado comparado con otras marcas
• En el envase no explica nada sobre las tallas
• Tal vez un poco más rígida que otras marcas
” show_quote_icon=”yes”]

Tras dos menstruaciones de uso de la copa, tengo que decir que, al menos cuando estoy en casa sigo prefiriendo no usar nada, o compresas de ropa a lo sumo. Pero realmente siento que la copa es algo cómodo, limpio y muy recomendable para aquellas mujeres que se han cansado de los tampones y compresas desechables y quieren ser más respetuosas con su cuerpo.

He de reconocer que yo misma era una usuaria convencida de tampones desde tiempos inmemoriales, casi siempre los preferí  a las compresas desechables aunque a veces notaba dolores o escozor. Poco a poco me informé sobre sus efectos adversos y decidí cambiar…

Así que con esa experiencia yo estaba tranquila y confiada ante mi copa, ilusionada, pensando que no tendria problemas para colocarla ni sacarla. Pero al primer intento, la doblo, y de golpe se me abre antes de poder colocarla bien, con el consecuente susto. Practico un poco mas hasta que entra perfectamente y casi ni la noto.

Pero empiezo a andar y noto que está como de lado, y que me molesta el tubito que sobresale; dicen en las instrucciones que lo puedo cortar, pero decido intentar recolocarlo, y como a la tercera va la vencida… ¡tachan! 12 horas en casa y hasta durmiendo sin notar nada más que un poquito de presión, muy sutil, en mi cuello del útero.

Me gusta la sensación, nada que ver con los tampones ni las compresas de un sólo uso. ¡¡Nada que ver!!

Por la mañana me levanto temprano, como una niña pequeña esperando regalos, voy al baño… ¡estará muy llena? ¿cómo es mi sangre? Y me sorprendo de nuevo: menos de 5 ml de sangre limpia, líquida, muy oscura eso sí. Y yo que pensaba que tendría más sangre, que cuando usaba tampón eso era un no parar de cambiar… esperaremos al dia siguiente 🙂

Eso sí,  limpio la copa, muy fácilmente, y siento curiosa como la sangre no huele casi a nada, me reafirmo en aquello que he escuchado tanto últimamente: lo que huele mal es el efecto del tampón o de la compresa, no nuestra sangre.

Siguen los días y la segunda menstruación con copa y lo máximo que recojo en la copa son 15 ml una noche, con lo que cada vez soy más consciente de la cantidad de menstruación que tengo, de la textura… es algo muy interesante que creo que a todas nos puede aportar información de primerísima mano para saber cómo estamos a nivel físico.

Además, por qué negarlo, me siento feliz por ver mi sangre realmente, sin compresas ni tampones, y cansada a la vez, y de nuevo me permito algún mediodía de retiro solitario en la tienda roja. Me preparo un chocolate calentito y me dejo mimar.

Día a día la dinámica con la copa mejora, ya me pongo la copa en un momento y ni la noto. Es cierto que cuando estoy en casa prefiero dejar mi sangre fluir y usar compresas de tela, pero eso es muy algo personal, después de tanto tiempo sin menstruar me gusta estar en contacto con mi sangre, soy así de rara 🙂 hasta me apetece guardarla para pintar con ella… todo se andará.

En definitiva, han sido dos ciclos de uso de la copa, y puedo decir que el resultado es muy positivo. Siento que la voy a volver a usar de manera habitual, y me siento bien pensando en lo que ahorraré en dinero y en sustos de domingo por la tarde en los que te quedas sin compresas ni tampones… ¡¡la copa siempre está conmigo !!

Imágenes: lacopamenstrual.es

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